viernes, 10 de febrero de 2012

Ana, Febrero 2040

 
Nací un día de Junio de 1974.  Ahora tengo 65 años , así que todavía me quedan 5 años para jubilarme.  Mis padres se conocieron y casaron en Barcelona, y a los 10 meses nací yo, en esa misma ciudad.
Mis padres, a los 30 años, decidieron irse a vivir a un pueblo de Teruel, Alcorisa, que es el pueblo de mi madre.  Mi padre era panadero y no le gustaba la ciudad, así que marcharon al pueblo de mi madre y montaron una panadería, junto a mis tíos.
Allí crecí yo.  Fui a la escuela desde los 6 años hasta los 14.  Me gustaba mucho el colegio, y las amigas que encontré allí todavía hoy son mis amigas. Después, fuimos al Instituto de Andorra, un pueblo vecino, pues en el mío no había instituto.  Y allí pasamos unos años muy buenos, y siempre he pensado que en este lugar aprendimos mucho;  tuvimos los mejores profesores del mundo.
A los 18 años, yo y mis amigas, nos vinimos a Zaragoza, a estudiar a la Universidad.  Las clases de la Universidad no eran como en el Instituto, eran mucho más frías, pero también aprendimos muchas cosas, de los libros y de la vida.
Cuando cumplí 24 años decidí ser voluntaria en algún proyecto donde pudiera dar clases, pues en mi vida faltaba algo, sentí que podía dar algo importante de mi a otras personas.  Y es en ese momento cuando entré en el Codef.  Y allí estuve hasta que cumplí los 39 años.  Hubo en España una crisis económica y social muy fuerte y tuve que dejar la mayor escuela de mi vida, a nivel profesional, como fue el Codef.
En esa época conocí también al hombre con el que he compartido mi vida hasta hoy, y con el que tenemos una hija.
Mi primera y única hija nació en Junio de 2016, justo cuando yo cumplí 41 años. Ella es lo más importante que ha pasado en mi vida.  Ahora ella tiene 24 años y ha decidido irse a vivir al Planeta Sartoris con su novio.  Yo soy feliz porque podremos ir a visitarla de vez en cuando, ya que para las personas mayores de 65 años, los viajes a otros planetas son gratuitos si tenemos allí familia. 

Y esta es mi historia, que espero dure todavía muchos años, pues con las nuevas implantaciones de memorias especiales, como sabéis, los humanos podemos vivir hasta los 140 años, y yo todavía tengo “mucha guerra que dar”, muchos sueños por cumplir.   

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